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Procrastinación: ¿Qué es? ¿cómo evitarla?
Metabólico Emilio Augusto Pastor

Procrastinación: ¿Qué es? ¿cómo evitarla?

La procrastinación (del latín procastinare: pro, adelante y crastinus, referente al futuro) es el acto de posponer o postergar una acción o el acto de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, generalmente mediante la sustitución de otras acciones más irrelevantes o agradables (1). La procrastinación implica una mala elección de prioridades, donde se eligen las actividades que importan menos, relegando las que importan más. 

Todos tenemos cierta tendencia a procrastinar (2). Las actividades que se tienden a posponer tienen como punto en común que requieren un elevado gasto de energía psíquica, emocional o intelectual. En ocasiones, el hábito de procrastinar, puede tener un gran impacto negativo en nuestras carreras, relaciones, en incluso la salud. Así, posponemos la entrega de trabajos, dar un examen, tener una conversación “complicada” con alguna persona, ir al médico, comenzar a realizar actividad física en forma regular, etc.

Mel Robbins, autora de “La regla de los cinco segundos” (The 5 second rule), afirma que el problema es que no entendemos realmente a la procrastinación (2, 3). La vemos como el resultado de ser haragán, tener poca ética en el trabajo o incluso ineptitud o incompetencia. Todas estas formas de percibirlo sólo alimentan nuestra frustración con nosotros mismos. En realidad, la procrastinación no es el reflejo de nuestra actitud, ética del trabajo o competencia; sino que es un comportamiento que nos permite “manejar” el estrés que la tarea nos provoca. Así, lo que estamos evitando no es la tarea, sino el estrés que ella nos produce. De esta forma entramos en lo que se conoce como autoengaño y nos inventamos excusas para no enfrentar el estrés que nos produce la tarea. Son ejemplos: “no hice la llamada telefónica porque no tuve tiempo”, “no estudié porque el vecino hace ruido”, “no pude terminar el trabajo porque….”, y así son interminables las forma en la cual nos autoengañamos para no sufrir la sensación de incompetencia y mitigar el estrés que nos provoca el hecho de procrastinar. Es así, ¡por un lado nos estresa la actividad que debemos cumplir y, por otro, nos estresa no cumplirla! ¡Así de complicados somos los seres humanos!

La procrastinación no es un fenómeno nuevo (2). Desde una perspectiva evolutiva, el “hombre de las cavernas” evitaba salir de su cueva a cazar en los momentos en los que los depredadores rondaban. El estrés producido por el peligro, generaba una conducta adaptativa de evitación, que permitió la supervivencia de nuestra especie. Visto desde este punto de vista la procrastinación fue evolutivamente benéfica para el ser humano. Nos permitió sobrevivir. El problema es que estamos usando ese mecanismo útil para situaciones donde la posposición es vital para situaciones cotidianas.
 
¿Qué podemos hacer para evitarla?

Mucho hay escrito sobre el tema. Les dejo los puntos que consideré más importantes:

1. Primero lo primero: conócete a ti mismo. debemos reconocer las actividades que estamos posponiendo. Dejar de lado el autoengaño es el puntapié inicial. La introspección honesta y el reconocimiento de nuestras flaquezas es el comienzo del cambio.

2. Prioriza las tareas. Stephen Covey (7) clasifica a los problemas en importantes y no urgentes, importantes y urgentes, no importantes y no urgentes, no importantes y urgentes. Debemos tratar de centrarnos en los problemas importantes y no urgentes (ej. cuidado de la salud, trabajos a presentar, proyectos, etc.), para evitar que la posposición de estos termine que la aparición de problemas importantes y urgentes (ej. enfermedades por no realizar actividad física ni alimentación saludable, retraso en la entrega de trabajos, retraso en el pago de impuestos, etc.). También, debemos aprender a decir que no a tareas que no son importantes y que nos desvíen de nuestros objetivos.

3. Relativiza un resultado negativo. Ante el estrés de enfrentar un examen: una pregunta que uno se puede hacer es la siguiente: ¿qué es lo peor que puede pasar si salgo mal? (2) Lo peor sería no aprobarlo y volver a estudiar y darlo más adelante. No nos vamos a morir, ni nos van a amputar un brazo, ni a castigar con 20 latigazos… El peor escenario, en definitiva, es volver a estudiar. Nadie se va a morir por volver a estudiar. 

4. Utiliza la “regla de los 5 segundos" (Mel Robbins) (2-3). Elegir la actividad, por ejemplo, un llamado importante y estresante y discar sin pensarlo demasiado. De esa forma evitamos que nuestro cerebro “nos convenza” de no hacerlo. Si la actividad lleva más tiempo, como por ejemplo, hacer un escrito, comenzar a hacerlo y trabajar en él por el lapso de 5 a 10 minutos. Es probable que una vez comenzado, el estrés se reduzca y lo quieras terminar.

5. Comparte tu objetivo y tu fecha límite. Otro truco es elegir cuatro o cinco tareas (6), asignarles una fecha límite y luego decirle a alguien o publicar en las redes tu misión y tu fecha límite. Al hacer público tu objetivo tendrás un motivo más para terminar.

6. Divide en subtareas. Los trabajos grandes es mejor dividirlos en pequeñas subtareas concretas. Esto permite que el trabajo global no resulte abrumador (6).

7. Trabaja con intensidad. Una vez comenzada la tarea que lleva tiempo, trabaja con intensidad, respetando descansos que requiere tu cerebro. Un método que ha demostrado su utilidad es la técnica Pomodoro* (4,6).

8. Evita las distracciones. Cuando estés haciendo una tarea, apaga el teléfono celular, las notificaciones, el acceso a internet y todo aquello que pueda distraerte. De esta forma, luego de haber trabajado un par de horas, habrás avanzado tanto que te será difícil procrastinar (6). 

9. Busca ayuda. En ocasiones, es necesaria la consulta a un profesional. No temas reconocer que tienes un problema. 

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*La técnica Pomodoro es un método para la administración del tiempo desarrollado por Francesco Cirillo a fines de los años 1980. La técnica usa un reloj para dividir el tiempo dedicado a un trabajo en intervalos de 25 minutos (llamados “pomodoros”) separados por pausas. Este método permite trabajar a alta intensidad y respetar el descanso del cerebro. Hay programas en la web y aplicaciones para teléfonos celulares para la aplicación sencilla de este método. 

Bibliografía.

1. Wikipedia. Enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Procrastinaci%C3%B3n
2. Koulopoulos T, Science Says This 5-Second Rule Will Make Your Brain Stop Procrastinating. How to use neuroscience to beat procrastination and have more time for what really matters. https://www.inc.com.
3. Robbins Mel. The 5 Second Rule: Transform your Life, Work, and Confidence with Everyday Courage. 2017.
4. Ricci, RT. Cinco breves consejos acerca del aprendizaje basados en las Neurociencias. “Aprendiendo a aprender”. En Intramed. 13 de abril de 2015.
5. Manes F, “El peligro de dejar todo para mañana”. http://facundomanes.com.
6. Francisco Sáez: 20 estrategias para dejar de procastinar. En https://facilethings.com/
8. Stephen Covey. “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.”. Ed. Paidós. 1989.


Emilio Augusto Pastor
Médico especialista en Clínica Médica (UNR). Acreditado en Medicina Regenerativa Intervencionista Osteomioarticular por AAOM y director del programa de formación en Medicina Regenerativa (MIRO)
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