La artrosis es una de las patologías más frecuentes que generan dolor y discapacidad dentro de la población adulta, aumentando su prevalencia cuando se asocia a factores comórbidos como la obesidad, el sedentarismo y la sarcopenia (pérdida de masa muscular).
Dentro de las opciones terapéuticas contamos con un gran número de analgésicos y antiinflamatorios no esteroides (diclofenac, ibuprofeno, etc.) y esteroides (corticoides) los cuales brindan alivio del dolor en muchos casos pero, generalmente, por tiempos limitados.
Existen diferentes opciones dentro de la Medicina orientada al diagnóstico y tratamiento del dolor, fundamentalmente en los dolores osteomioarticulares, que actúan estimulando la reparación de los tejidos de las zonas afectadas, evitando incluso en muchos casos las cirugías. Estos tratamientos se engloban dentro de la Medicina Regenerativa.
A su vez, dentro de la Medicina Regenerativa contamos con la
Proloterapia (terapia de proliferación) que consiste en la inyección intraarticular, ligamentaria y/o de tendones empleando una solución "proliferante" (habitualmente dextrosa en diferentes concentraciones) que estimula directamente el crecimiento del tejido conectivo de los tejidos donde es colocada. Otras de las opciones son las inyecciones de
ácido hialurónico, de
plasma rico en plaquetas (PRP) y de
concentrados de grasa y/o
médula ósea (BMAC), en ambos casos se utilizan células con sus factores de crecimiento extraídos del propio paciente (material autólogo). El material es procesado bajo estrictas normas de esterilidad y re-inyectado en el área de lesión. En todos los casos el empleo de guía ecográfica permite mejorar la precisión.
El número de aplicaciones requeridas así como el tiempo de reparación dependen del tipo y grado de lesión, de la sustancia colocada y de las comorbilidades del paciente, entre otras. Por este motivo es fundamental recalcar que el enfoque diagnóstico y terapéutico debe hacerse con una mirada global del paciente, donde no solo debemos abocarnos al dolor per se, sino además, a reconocer los factores predisponentes, perpetuantes y agravantes del mismo.
En todos los casos, la participación activa del paciente, junto indispensable un programa de rehabilitación y alimentación permitirán la obtención de mejores resultados.
Bibliografía: